Where the wild things are.

sábado, 18 de octubre de 2014

...y tú

Jarabe para que la esperanza no se convierta en expectativa.
Niebla de verano por la mañana y brisa por la noche. Vacío. 
Vacío para que las emociones solo estén de paso. Cuadernos negros que no sean cartas de amor y cartas de amor que no se encierren en cuadernos negros.
Canciones sin entrelíneas ni conexiones. La indiferencia jugando con el miedo a ser reales... Y sin llorar en la almohada, lluvia... Y tú.

Ella

Y ahora que hay un vacío donde antes había recuerdos. Ella era recordada antes de ser añorada y ahora que cumple ambas cosas solo es ceniza.
La soledad del alma se hace patente cuando ésta se hace a la idea de que alguien es capaz de irse para no volver jamás. No existir. Esa idea de la inexistencia es la más compleja a la que me he enfrentado.
He de pensar que jamás volveré a sentir su mano en mi mejilla, que nunca volveré a escuchar sus historias de novela. Ni siquiera podré pensar en ella, sólo en su recuerdo... Y atormentarme por todo lo que pude hacer y no hice cuando tuve la ocasión.

martes, 16 de septiembre de 2014

La lluvia

Eso de oir llover desde la cama una madrugada de septiembre es de esas cosas que, joder, dichas así son tan absurdas y cursis. Pero conforma una atmósfera única, tanto que, si se tratase de octubre o estuviera viendo la lluvia con mis ojos, no sería igual. 
Las nubes son naranjas, la lluvia parda y mi noche muy negra sin él. Pero especial sin duda. Siento la fuerza del agua en las palmas de mis manos, la brisa fría en mi nuca haciendo competencía al aliento que la frecuenta; pero mucha nostalgia. No sentía la lluvia desde aquel día y de hecho la vez anterior que me visitó tampoco es ejemplo de felicidad... Hoy puede que lo sea. Porque él no está a mi lado, pero está conmigo; porque no ha venido el agua a fastidiarme un día en la playa, porque no acompaña a una desgracia, tampoco cala los huesos de mis piernas ni me está dejando como un cachorro abandonado en invierno. Es cálida y sin rozarme me abraza para que me duerma ahora que él no está. Hablando de él... Le quiero -conmigo, bajo la lluvia-



martes, 21 de mayo de 2013

Más microcuentos

1. Era su afilada indiferencia la que, al clavarse en los ojos de él, deshilachaba una historia que aun no había empezado. Habría querido querer quererla.
2. Eran el uno para el otro, tanto que se amaron antes de gustarse. Se besaron antes de rozarse.
3. Las páginas del libro ardían en sus manos, sentía un impulso de abrazarlo como si pudiera sentir y casi arrugaba la historia con la tensión de sus dedos. El escozor en los ojos se hizo inminente. Estaba llorando.
4. Cuando la conoció lo dejó todo, la necesidad de tenerla crecía en algún lugar de su pecho al que llamaban corazón y así la siguió toda su existencia. Lo supo desde entonces, la música nunca le fallaría.
5. El sonido de la lluvia al otro lado de la ventana a cualquiera le hubiera hecho sentir protegido, pero a ella le hacía sentir la angustia de un preso ahogando un grito para implorar la libertad. Cuando escuchaba el agua golpear, el propio calor del que era su hogar se convertía en los barrotes de su celda. No soportaba la idea de que la vida avanzara mientras ella lo veía desde una burbuja.
6. Era doloroso ver como los lugares estaban llenos. Llenos de gente vacía.
7. Le hubiera gustado estar ahí, pero, como siempre, llegó tarde.
8. Caminaba detrás de ella para poder mirarla sin esconderse.
9. Estaba allí arriba, fijó su oscura mirada en sus ojos inundados en lágrimas. Y se tiró.
10. Aprendió a caminar descalzo y ya nunca quiso volver a llevar zapatos.
11. Lo amaba, como si lo conociera.
12. Su Dios le había abandonado, solo, en aquel prado. Cayó rendido en la tierra, que estaba allí para abrazarle como una madre lo haría.
13. Le gustaba escribir sobre sueños que nunca viviría y fingir que eran aleatorios

domingo, 23 de diciembre de 2012

.



Es cerrar los ojos y aparece, haciendo de mi más puro deseo, algo real. No sólo real, posible. Quién me diría que la palabra posible cabría en mi vocabulario después de lo que he sufrido con el silencio.
No sé ni cómo escribirlo, deja de ser poesía para ser un grito desesperado, pidiéndole algo que ni conozco de mí misma. Un aspecto de mí que depende de sus palabras, que es suyo hasta que mi corazón decida que basta, que es suficiente, que no quiere volver a salir ardiendo cuando se refleje en tus ojos.

martes, 16 de octubre de 2012

Microcuentos of mine



•Estaba segura de haber escuchado algo, los ojos azules de el la miraban con complicidad. Tambien lo habia oido. Ninguno de los dos sabia que el amor hablaba por si solo.

•Ella leía poesía, él leía teatro.El movimiento del metro les hacia temblar al unísono. Eso y un beso era todo cuanto compartían

•El rojo miraba hacia otro lado con fingida indiferencia, pero el azul rompio a llorar. Asi que sucumbió y, antes de poder dudar, se habian perdonado.

•Tenia que quedarse dormido en tres minutos exactos, le basto imaginar que recorria su espalda para que la idea del "sin fin" le dejara agotado

martes, 19 de junio de 2012

Galletas Chinas

Los mensajes en las galletas, que un dia fueron profecias chinas, escritos milenarios, o simplemente una frase escrita a maquina por alguna joven de algun lugar que pone en practica su propia desdicha, esperando que alguien como ella -o incluso ella misma- abra ese mensaje con una esperanza ficticia en una profecia que sabe que nunca se cumplira, pero que mantendra ocupado su pensamiento el tiempo suficiente como para olvidar lo que de verdad esperaba encontrar en esa galleta: un soplo de aire.
Ese mismo soplo de aire que le ayudaría a pensar en las cosas de otra manera, en hipótesis, ¿y si...? Y si ¿qué? Rias o llores delante de esa galleta, soñar con el "y si" solo tiene una salida, abrir los ojos y comenzar a andar en busca de aquello que podria pasar y que sin duda pasará.