Where the wild things are.

domingo, 23 de diciembre de 2012

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Es cerrar los ojos y aparece, haciendo de mi más puro deseo, algo real. No sólo real, posible. Quién me diría que la palabra posible cabría en mi vocabulario después de lo que he sufrido con el silencio.
No sé ni cómo escribirlo, deja de ser poesía para ser un grito desesperado, pidiéndole algo que ni conozco de mí misma. Un aspecto de mí que depende de sus palabras, que es suyo hasta que mi corazón decida que basta, que es suficiente, que no quiere volver a salir ardiendo cuando se refleje en tus ojos.